El Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) reveló este lunes que, durante abril, una familia tipo en Corrientes necesitó $966.341,61 para no caer por debajo de la línea de pobreza. La cifra surge del relevamiento mensual del Índice Barrial de Precios (IBP), que se realiza en base a los precios de 57 productos de la Canasta Básica Total (CBT).
Además, el estudio determinó que para cubrir únicamente las necesidades alimentarias mínimas y evitar la indigencia, esa misma familia requirió $423.834,04, correspondientes a la Canasta Básica Alimentaria (CBA).
“Este relevamiento refleja el costo de vida con respecto a la alimentación básica y los servicios esenciales para el bienestar de cada familia”, señala el informe del Isepci.
El relevamiento se realizó en más de 300 comercios de seis localidades de la provincia: Corrientes Capital, Empedrado, Goya, Santa Rosa, Curuzú Cuatiá y Monte Caseros.
Aumentos anuales y rubros más afectados
La directora del Isepci en Corrientes, Silvana Lagraña, explicó que la variación anual interanual de abril 2024 a abril 2025 fue del 37,80 % en la CBT —un aumento de más de $520 mil pesos—, mientras que la CBA subió 30,54 %, es decir, $99.163,23.
En relación con la inflación mensual, ambas canastas aumentaron un 4,28 % respecto a marzo. Lagraña advirtió que “los costos de ambas canastas siguen siendo elevados”, y que esto se agrava por “el deterioro sostenido del poder adquisitivo de los hogares, producto de las políticas regresivas, los recortes en ingresos y la quita de subsidios”.
Uno de los rubros con mayores incrementos fue carnicería, que registró una suba del 7,79 %, con aumentos destacados en cortes como el hígado y la paleta (+16,67 %), la nalga (+11,80 %) y el pollo (+11,43 %). Según Lagraña, estos aumentos “pueden derivar en una reducción del consumo, ya sea por eliminación o sustitución de estos alimentos esenciales”.
Preocupación por el empleo y el consumo
A pesar de una desaceleración de la inflación respecto a meses anteriores, el Isepci advierte que el costo de vida continúa siendo alto y que no hay certezas sobre una mejora inmediata en el ingreso familiar o el empleo formal.
“En un contexto donde se proyecta un crecimiento económico, no hay garantías de que eso se traduzca en la recuperación del trabajo formal. La informalidad laboral y el riesgo de cierre de Pymes generan una preocupación creciente en la provincia y en el país”, concluyó Lagraña.




