Vecinos del complejo de favelas Penha, en Río de Janeiro, hallaron más de 50 cadáveres un día después del operativo policial más sangriento en la historia de la ciudad, que tenía como objetivo desarticular al Comando Vermelho, una de las bandas criminales más poderosas de Brasil. Con estos hallazgos, el número total de muertos supera los 120, según informaron medios internacionales.
Las autoridades del estado de Río habían reportado inicialmente 64 fallecidos, entre ellos cuatro policías, y 81 detenidos. Sin embargo, los cuerpos encontrados por los propios vecinos —tras salir a buscar a familiares desaparecidos— no estaban incluidos en ese balance oficial. Los restos fueron trasladados a la plaza São Lucas por los residentes, que denunciaron una “masacre” y gritaban “¡asesinos!” al paso de los periodistas.
El operativo, en el que participaron 2.500 agentes, se desplegó sobre dos grandes favelas para intentar frenar la expansión territorial del Comando Vermelho, organización dedicada al tráfico de drogas y armas. Los enfrentamientos fueron de una violencia inusitada: los criminales lanzaron granadas desde drones y resistieron durante horas a los uniformados, según reportó el diario El País de España.
El Comando Vermelho, surgido en 1979 en una cárcel de Río, es el segundo grupo criminal más grande de Brasil, solo superado por el Primer Comando de la Capital (PCC), con base en São Paulo.
El operativo ocurrió pocos días antes de que Río sea sede de actividades vinculadas a la cumbre climática de la ONU (COP30), entre ellas la Cumbre Mundial C40 de Alcaldes y la entrega del Premio Earthshot del príncipe Guillermo de Inglaterra. En Brasil, este tipo de intervenciones suele intensificarse antes de grandes eventos internacionales.
Tensiones políticas y pedido de intervención federal
El ministro de Justicia y Seguridad Pública, Ricardo Lewandowski, cuestionó la brutalidad del operativo y advirtió que el gobernador de Río de Janeiro podría tener que pedir la intervención federal si no logra controlar la situación.
“Si el gobernador siente que no tiene condiciones, tiene que tirar la toalla y pedir la activación de la Garantía de Ley y Orden o una intervención federal. Si no logra enfrentar el delito, será tragado por el crimen organizado”, declaró el ministro.
Lewandowski expresó condolencias por las muertes de los policías y de los “inocentes que perecieron”, y sostuvo que la lucha contra el crimen organizado debe basarse en inteligencia y coordinación institucional, no en fuerza bruta.
Como ejemplo, citó la Operación Carbono Oculto, realizada en São Paulo en septiembre, en la que se desarticuló una célula del PCC sin que hubiera víctimas fatales.
“Nadie murió y la organización criminal fue derrotada. Así se combate el crimen organizado”, concluyó.




