Este martes se conmemora el Día Mundial de Lucha contra la Depresión, una enfermedad frecuente y grave que afecta la vida cotidiana y puede presentarse a cualquier edad. Especialistas alertan sobre la importancia de la detección temprana, especialmente en adolescentes y adultos mayores, dos grupos donde suele estar subdiagnosticada.
La depresión afecta entre el 3,4% y el 5% de los adolescentes, aunque se estima que la cifra real podría ser mayor. En muchos casos, no se manifiesta como tristeza evidente, sino a través de irritabilidad, aislamiento, bajo rendimiento escolar, cambios en el sueño o la alimentación y abandono de actividades habituales.
“La depresión no es falta de voluntad ni algo propio de la edad: es una enfermedad multifactorial que requiere abordaje médico”, explicó la Dra. Valeria El Haj. La presión académica, el bullying, la comparación en redes sociales y los conflictos familiares pueden actuar como desencadenantes.
Los especialistas remarcan que la escuela y la familia cumplen un rol clave en la detección temprana, mientras que el tratamiento puede incluir psicoterapia y, en algunos casos, medicación, siempre indicada por profesionales.
En adultos mayores, la depresión suele expresarse a través de síntomas físicos como fatiga, dolores crónicos o trastornos del sueño, lo que muchas veces retrasa el diagnóstico. “No es parte normal del envejecimiento y es tratable”, señaló Emilce Schenk, del Centro Hirsch.
La soledad, el aislamiento social y los duelos propios de esta etapa también influyen en la salud emocional. Por ello, los especialistas insisten en la necesidad de acompañamiento, escucha sin prejuicios y acceso oportuno al sistema de salud.
Con apoyo adecuado y continuidad en los tratamientos, la recuperación es posible.




