jueves, mayo 21, 2026
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Boca empató con polémicas

Boca y Cruzeiro empataron 1 a 1 en La Bombonera en una noche copera cargada de polémicas y decisiones arbitrales, mediante el VAR, que dejaron más dudas que certezas.

Ni una Bombonera repleta, encendida y alentando desde mucho antes del inicio alcanzó para rescatar a Boca en una noche decisiva y atravesada por la tensión. El equipo dirigido por Claudio Úbeda volvió a dejar puntos importantes en el camino y quedó comprometido en la Copa Libertadores. Como ya le había sucedido frente a Huracán, el conjunto xeneize tuvo momentos de buen fútbol y generó situaciones para quedarse con el triunfo, pero otra vez sufrió por la falta de eficacia y por un tramo de desconexión que terminó costándole caro.

El gol de Boca llegó a los 15 minutos del primer tiempo por intermedio de Miguel Merentiel. Hasta ese momento, el local había mostrado un arranque arrollador y dominaba con claridad el encuentro. Sin embargo, con el correr de los minutos perdió intensidad, manejó más la pelota pero lejos del arco rival y se fue al descanso con la sensación de haber desaprovechado la chance de ampliar la diferencia.

En el complemento, Cruzeiro creció futbolísticamente, en parte porque Boca retrocedió y le cedió terreno. A los 10 minutos, Fágner marcó el empate en una acción que generó fuertes reclamos: antes del centro rasante de Kaiki Bruno, la pelota pareció impactar en su mano al controlarla. Tras la revisión del VAR, el árbitro Valenzuela decidió convalidar el tanto. Minutos más tarde, Christian desperdició una oportunidad inmejorable para marcar el segundo.

Cuando Cruzeiro atravesaba su mejor momento, llegó la expulsión de Gerson por una dura infracción sobre Leandro Paredes. Esa acción pareció despertar a Boca, que además encontró mayor profundidad con el ingreso de Exequiel Zeballos por Tomás Belmonte.

A pesar del hombre de más, el conjunto xeneize volvió a encontrarse con un arquero determinante y también con sus propias dificultades para sostener el dominio y transformarlo en el resultado. Con el paso de los minutos, el empuje derivó en nerviosismo, apresuramiento y frustración.

Sobre el cierre, y luego de una gran atajada de Leandro Brey ante Néiser Villarreal, dos acciones aumentaron aún más la bronca en La Bombonera: el gol anulado a Merentiel por una presunta mano de Milton Delgado —que nunca terminó de quedar clara— y un posible penal por mano que todo Boca reclamó en la última jugada. El árbitro no revisó la acción y decretó el final del partido.

Una noche de Copa que volvió a dejar expuesta la fragilidad sobre la que se mueve Boca, que en pocas semanas pasó de la ilusión y el entusiasmo a jugarse la clasificación entre la presión, la angustia y la calculadora.

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