La actriz Eugenia “la China” Suárez respondió públicamente a versiones periodísticas que indicaban que su ex pareja, el actor Benjamín Vicuña, estaría evaluando denunciarla por «impedimento de contacto» con sus hijos en común, Amancio y Magnolia. La información fue difundida por el conductor Ángel de Brito en su programa y redes sociales, lo que generó una inmediata reacción de la actriz.
A través de su cuenta de Instagram, Suárez desmintió categóricamente los dichos de De Brito y lo acusó de «mentiroso» y «mala leche». La actriz acompañó su descargo con un audio en el que se escucha a Vicuña junto a los hijos de ambos, y expresó: “Odio hacer esto, pero a los mentirosos, mala leche, se los desmiente con pruebas. ¿De qué impedimento de contacto hablan?”.
Luego, agregó: “No me digas que no sabés que hoy, en este momento, están durmiendo en casa de su padre con mi niñera a cargo. A pesar del escándalo que hicieron mis hijos hoy, como cada vez que se tienen que ir a casa de su papá”.
Suárez también señaló que no tolerará más informaciones falsas sobre su vida personal: “Me callé años. AÑOS. Se terminó, no me van a pisar más”.
Ángel de Brito no tardó en responder desde sus redes sociales. En un posteo con tono confrontativo, el periodista reafirmó su postura y lanzó duras críticas hacia la actriz: “Mala leche es comerse a los maridos de Tobal, Pampita y Wanda, entre otras. El impedimento de contacto es el que quiere denunciar Vicuña. ¿Qué prueba es un chat con Lulú? Mentirosa serial, te encanta ser mediática y estás en otro continente leyéndome y contestando lo que dice tu EX”.
Finalmente, De Brito ironizó sobre el viaje actual de Suárez a Asia: “En la cultura japonesa, la honestidad y la cortesía son valores muy importantes. Evidentemente, tu sangre es solo mediática”.
El conflicto se suma a una serie de declaraciones cruzadas entre Suárez y Vicuña que se vienen produciendo desde que la actriz viajó a Turquía para acompañar a su actual pareja, el futbolista Mauro Icardi, mientras que los hijos de ambos permanecieron en Argentina. La exposición mediática del caso vuelve a instalar la tensión en torno a la vida privada de los protagonistas.




