El gobernador Gustavo Valdés cerró un acto militante de la Unión Cívica Radical (UCR) en Corrientes, donde lanzó fuertes críticas a sectores internos del partido y alertó sobre una supuesta intervención.
Sin nombrarlos directamente, Valdés acusó a algunos de «creerse dueños del radicalismo» y de intentar «intervenir el partido y acordar con el kirchnerismo». Afirmó que la UCR no tiene «dueños ni patrones», sino que el poder reside en los afiliados.
Valdés se refirió a un supuesto intento de «languidecer» al partido en una «cocina del comité», evitando la presentación de fichas de afiliación. Destacó el éxito del proceso de afiliación, que sumó 25.000 nuevos miembros, y lo atribuyó a la apertura del partido a la ciudadanía.
«No dejemos morir a un partido centenario, que tiene mucho por dar», pidió Valdés, comparando la situación de la UCR con el éxito electoral del partido en Chaco y Santa Fe.
El gobernador también criticó a quienes «hablan mal del Gobierno» pero luego, tras perder la elección interna, se reivindican como radicales. «Si lo son, que vengan a votar», desafió.
Valdés finalizó su discurso con un llamado a la militancia a «recorrer barrio por barrio y escuchar a la gente». Afirmó que la UCR está «en una fuerza que se va a poner de pie» y que «vamos a sacar lo mejor de nosotros».
El Litoral.




