El cáncer de mama forma parte de la realidad cotidiana de muchas personas, especialmente de las mujeres. En Argentina se diagnostican anualmente alrededor de 22 mil nuevos casos, y aunque si se detecta a tiempo puede curarse en más del 90% de los casos, aún se registran más de 6.000 muertes por año.
Las causas que explican esta situación son múltiples: desigualdades sociales, distintos niveles de acceso a la información y diferencias en el cuidado y la atención médica, que varían según la edad, el territorio y la condición socioeconómica.
En este contexto, y en el marco de Octubre Rosa, la Fundación Instituto Natura y Avon presentaron el Índice de Concientización de Cáncer de Mama, una herramienta que busca medir y visibilizar los conocimientos y prácticas de las mujeres argentinas sobre el cuidado mamario.
Resultados del Índice
El estudio reveló que solo 4 de cada 10 mujeres en Argentina —mayormente mayores de 40 años— poseen información suficiente sobre el tema para transitar una jornada de cuidado mamario. Esto incluye conocimientos sobre exámenes de detección temprana, síntomas y derechos de las pacientes.
El Índice fue elaborado a partir de una encuesta a 1.077 mujeres mayores de 18 años de todo el país (Buenos Aires, Centro, NOA, NEA, Cuyo y Patagonia), representando distintas edades, clases y regiones.
Del total, el 70% dijo conocer a alguien con cáncer y el 45% lo asoció directamente con el cáncer de mama.
Sin embargo, esta cercanía con la enfermedad no se traduce en información adecuada: solo 4 de cada 10 mujeres tiene conocimientos suficientes sobre cómo cuidar su salud mamaria, cómo reducir riesgos o acceder a un diagnóstico temprano y tratamiento adecuado.
Mitos y vacíos de información
Aún persisten mitos que dificultan la detección temprana. Seis de cada diez mujeres creen que la aparición de un nódulo es el principal signo del cáncer de mama, aunque la enfermedad puede ser asintomática en sus primeras etapas.
De todos modos, el 80% considera que el cáncer de mama puede curarse, y 7 de cada 10 reconocen que el diagnóstico precoz es fundamental.
Sobre la detección temprana, solo 6 de cada 10 mujeres identifican a la mamografía como la prueba principal para detectar el cáncer, y apenas 2 de cada 10 conocen la edad recomendada para iniciar los controles sin síntomas ni antecedentes familiares.
Además, más de la mitad desconoce que el estudio puede realizarse antes de esa edad si existe indicación médica por antecedentes o síntomas.
Hábitos y desigualdades
El estudio mostró también que dos de cada tres mujeres creen que es posible reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Aunque más del 80% expresa el deseo de adoptar hábitos saludables, 4 de cada 10 no los incorporan efectivamente.
El 58% de quienes sí logran hacerlo pertenece a sectores con mayores recursos económicos y educativos, lo que revela un acceso desigual a las condiciones necesarias para sostener estos cuidados.
Si bien no existen evidencias concluyentes de que determinados hábitos prevengan el cáncer de mama, las principales sociedades científicas coinciden en que una alimentación equilibrada, la actividad física regular y los controles de salud periódicos son esenciales para promover el bienestar general y favorecer la detección temprana.
Cobertura y derechos
Por último, el Índice evidenció falta de información sobre los derechos en salud: solo la mitad de las mujeres sabe que las mamografías, ecografías y otros estudios indicados por profesionales están cubiertos por el sistema público, las obras sociales y las prepagas sin límites de edad.




