El secretario general de la Junta Interna de ATE en el Hospital Garrahan, Alejandro Lipcovich, advirtió que la institución estaría atravesando una situación crítica como consecuencia del congelamiento presupuestario y el deterioro salarial del personal. “Es una situación que está llegando a un nivel de colapso”, afirmó el dirigente gremial en declaraciones a Splendid AM 990.
Según Lipcovich, el derrumbe de los ingresos afecta a todos los sectores que hacen posible el funcionamiento del hospital pediátrico de alta complejidad. “Tenemos un derrumbe salarial que afecta a todas las profesiones y oficios que se desempeñan en el Garrahan”, expresó.
El sindicalista atribuyó la crisis a las políticas del gobierno de Javier Milei y aseguró que, según su visión, “la política del gobierno, dicho en forma desvergonzada por (el ministro de Salud, Mario) Lugones, es aniquilar todo vestigio de responsabilidad del Estado Nacional en la provisión de servicios de salud”.
Lipcovich explicó que la estructura del hospital requiere de un entramado de profesionales altamente capacitados que, actualmente, estarían cobrando salarios por debajo de la línea de pobreza. Esto, indicó, habría generado un aumento en las renuncias y un debilitamiento de los equipos de trabajo. “El problema del salario es el más sentido, porque el congelamiento y el retroceso en el nivel de vida ha provocado el vaciamiento de equipos que es imposible de reemplazar”, aseguró.
Frente a este escenario, la asamblea de trabajadores habría resuelto llevar adelante un paro y una huelga de residentes. Lipcovich afirmó que el conflicto “puede ser definitivo para la continuidad del propio hospital” y agregó que otros centros de salud como el Hospital Posadas y el Hospital Bonaparte estarían atravesando problemas similares.
Además, denunció que el Gobierno no estaría reemplazando al personal que renuncia y que el presupuesto de 2024 sigue siendo el mismo que el del año pasado, pese al impacto de la inflación. Como consecuencia, se habría reducido la atención en áreas como la farmacia, donde —según detalló— ya se habrían ido siete farmacéuticos.
“Queremos ponerle un freno a esta sangría”, sostuvo, al tiempo que remarcó la importancia del Garrahan como hospital pediátrico de referencia nacional, con más de 600.000 consultas anuales de niñas y niños de todo el país.
Lipcovich concluyó con un llamado a mejorar los salarios y las condiciones laborales, al señalar que lo que está en juego es “el devenir del hospital y de lo que las familias y esos niños y niñas necesitan”.




