El argentino, que había sorprendido en la clasificación al meter al Alpine en la Q3, cuando el auto no parecía estar en condiciones de hacerlo, volvió a mostrar su mejor versión en carrera. Largó noveno, ganó dos posiciones en los primeros metros, llegó a marchar sexto y finalmente terminó séptimo, después de una estrategia que lo obligó a defenderse durante buena parte de la competencia.
El argentino cruzó la bandera a cuadros en la séptima posición, por detrás de Antonelli, Verstappen y Norris, y sumó puntos tras una carrera en la que tuvo que ganar posiciones en la largada, administrar los neumáticos, resistir los ataques de sus perseguidores y aprovechar cada oportunidad que se presentó. Pierre Gasly, su compañero de equipo, finalizó 12°.
Madrid terminó confirmando lo que Colapinto había insinuado durante todo el fin de semana: el argentino está cada vez más cómodo en el Alpine y, cuando el auto le da una oportunidad, sabe aprovecharla. En un circuito nuevo, angosto y difícil para adelantar, volvió a dejar su marca desde el primer metro hasta el último.


