Las diferencias entre el Gobierno de Javier Milei y sectores de la Iglesia Católica volvieron a quedar expuestas en la previa de la llegada del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre. En los últimos días se sucedieron mensajes cruzados entre funcionarios y el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva.
Durante la misa de cierre de la Peregrinación Juvenil a Luján, García Cuerva llamó a recomponer los vínculos y cuestionó la descalificación, la intolerancia y la violencia verbal. El arzobispo ya había advertido que el Papa se encontraría con una Argentina “herida” y “dividida”, atravesada por la grieta y por dificultades sociales.
El planteo generó una respuesta desde el entorno económico del Gobierno. Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y asesor de Luis Caputo, publicó en X: “Como católico estoy cansado de este tipo. Menos política y más predicar la palabra de Dios, Cuerva”. Caputo posteriormente replicó ese mensaje.
El intercambio se produjo en un contexto en el que la Iglesia viene planteando preocupaciones vinculadas con la situación social. García Cuerva pidió dejar atrás las agresiones y reforzar los lazos entre los argentinos, mientras que desde el oficialismo algunos dirigentes cuestionaron el contenido político que atribuyen a sus intervenciones.
A las diferencias discursivas se suman otros temas pendientes entre ambas partes. Entre ellos aparece el debate sobre una legislación para limitar la ludopatía y las apuestas online, un reclamo que la Iglesia viene planteando ante el Poder Ejecutivo y el Congreso.
También está la situación de las personas con discapacidad. Representantes de la Iglesia mantuvieron una reunión con funcionarios del Ministerio de Salud y acordaron continuar el diálogo. Desde la Mesa de Discapacidad de la Conferencia Episcopal Argentina señalaron que el objetivo es ampliar la participación y que las conversaciones se traduzcan en medidas concretas.
Con la visita de León XIV cada vez más cerca, el vínculo entre la Casa Rosada y la Iglesia queda atravesado por estos cruces, aunque desde sectores del propio oficialismo también buscaron relativizar las diferencias y remarcar la necesidad de evitar una politización de la visita papal.


