El Senado de la Nación ha implementado un sistema de control de presentismo por datos biométricos para la planta permanente, con el objetivo de verificar la asistencia y las funciones desempeñadas por los empleados.
La medida, impulsada por la vicepresidenta Victoria Villarruel, busca combatir la «caza de ñoquis», según sus propias palabras. Quedan excluidos del sistema los trabajadores temporarios que dependen de los senadores.
La decisión se enmarca dentro de un proceso de revisión de la estructura del Senado iniciado en diciembre pasado por Villarruel, quien ha denunciado «pésimas condiciones laborales» y falta de transparencia en la gestión de recursos humanos.
El sistema biométrico, bajo la órbita de la Dirección General de Recursos Humanos, obligará a todos los empleados a registrar su ingreso y salida, incluyendo a los agentes temporarios que deberán ser anotados por sus respectivos senadores.
La decisión del Senado revive un requisito que había sido suspendido en 2018 debido a la pandemia.
En abril pasado, Villarruel había creado la Comisión de Análisis de la Dotación (CAD), con el objetivo de analizar la cantidad de personal y optimizar los recursos públicos destinados a las diferentes áreas.
La CAD, compuesta por la secretaria administrativa María Laura Izzo, la prosecretaría de Coordinación Operativa, la Dirección de Recursos Humanos y la Dirección General de Asuntos Jurídicos, evaluará la estructura del personal en los últimos dos años, incluyendo la designación, capacidad y ubicación laboral de la planta permanente, temporaria y contratados.
El estudio también analizará re categorizaciones, agentes con destino en trámite y aquellos con requisitos jubilatorios.
Las conclusiones de la CAD serán utilizadas para generar recomendaciones a fin de optimizar la utilización de los recursos humanos. La implementación del sistema biométrico se considera un primer paso en esta dirección.
La decisión de Villarruel ha generado polémica dentro del Senado, con algunas voces que la apoyan por la necesidad de transparencia y otras que la critican por la falta de consulta a los empleados.




