Desde las primeras horas del sábado, miles de jóvenes de las diez diócesis del Nordeste iniciaron la peregrinación hacia la Basílica de Itatí. A pesar de la lluvia constante y las condiciones adversas, los caminantes recorrieron a pie los casi 70 kilómetros que separan la capital correntina del santuario de la patrona del NEA.
A lo largo del trayecto participaron peregrinos de Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones y Santa Fe, además de grupos provenientes de Buenos Aires, Salta y Paraguay. La marcha estuvo acompañada por cantos, oraciones y banderas que marcaron el paso de los contingentes durante toda la jornada.
Desde la tarde del sábado, Itatí comenzó a recibir a los peregrinos. Los accesos y las calles de la localidad registraron un intenso movimiento de colectivos, automóviles y ciclistas, mientras que la Basílica permaneció abierta durante toda la noche con misas cada hora.
La jornada central comenzó con una multitud que colmó la peatonal y la plaza frente al templo. Según la organización, cerca de 400.000 peregrinos rotaron durante el fin de semana y más de 50.000 fieles se concentraron frente a la Basílica.
Uno de los momentos destacados fue la salida de la imagen peregrina de la Virgen de Itatí hacia la explanada. La llegada fue acompañada por aplausos, cantos y expresiones de emoción de los jóvenes y las familias presentes.
A las 9 se inició la misa central de la 47.ª edición, presidida por el arzobispo de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain, junto con obispos y sacerdotes de distintas diócesis de la región.
Un mensaje centrado en la prevención del suicidio
En el marco del mes de la prevención del suicidio, Larregain dedicó parte de su homilía a la importancia de acompañar a quienes atraviesan situaciones de dolor, soledad o desesperanza.
“En este mes dedicado a la prevención de los suicidios, la Palabra de Dios nos invita a detenernos ante tantas personas que atraviesan situaciones de dolor, soledad, angustia o desesperanza. No siempre conocemos lo que sucede en el corazón de quien tenemos cerca. Por eso, prevenir también significa aprender a mirar, escuchar y acompañar”, expresó.
El arzobispo también remarcó la necesidad de ofrecer escucha y cercanía antes que respuestas inmediatas. “Hay momentos en los que una persona necesita, antes que respuestas, alguien que permanezca a su lado. Una presencia que no juzgue, que no minimice su sufrimiento y que pueda decir sencillamente: ‘Estoy aquí, podés hablar conmigo’”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que acompañar también implica favorecer el acceso a profesionales y espacios de atención. “La fe no reemplaza la atención psicológica o médica; por el contrario, puede impulsar a buscarla”, afirmó.
En el cierre de su mensaje, Larregain pidió que la Iglesia sea “una casa donde la vida sea recibida, cuidada y defendida” y una comunidad capaz de transmitir a quienes atraviesan momentos difíciles: “No estás solo. Tu vida tiene valor. Tu historia no termina en este momento. Hay un camino que podemos recorrer juntos”.
Durante la misa también se leyó el Manifiesto de la Juventud del NEA, con el compromiso social y espiritual de los jóvenes de la región.
Finalmente, se realizó el traspaso de la imagen peregrina. La arquidiócesis de Corrientes entregó la custodia de la Virgen a la diócesis de Formosa, que será la sede de la próxima edición de la peregrinación.
La celebración concluyó con la bendición y la despedida de la imagen de la Patrona del Nordeste. Los peregrinos emprendieron luego el regreso a sus comunidades después de una jornada marcada por la lluvia, la participación multitudinaria y el mensaje de acompañamiento y cuidado de la vida.


