La sesión especial para debatir la Ley de Bases y la Ley de Medidas Fiscales en Argentina se presenta cargada de tensión e incertidumbre. Si bien el oficialismo confía en contar con los votos necesarios para aprobar la iniciativa en general, la suerte de algunos artículos clave, como el artículo 3 del capítulo de Reforma del Estado y la reposición del impuesto a las Ganancias, pende de un hilo.
La situación evoca el fantasma de febrero pasado, cuando la caída de algunos incisos de la reforma del Estado llevó al presidente Javier Milei a ordenar la vuelta a comisión del dictamen, reiniciando el debate desde cero. Si bien en esta ocasión el Gobierno ha logrado acuerdos más amplios con los bloques dialoguistas, la «inestabilidad emocional» del presidente, como la califican algunos, genera temor a un nuevo revés.
El artículo 3, que otorga facultades al Poder Ejecutivo para modificar o eliminar organismos públicos, es uno de los puntos más controvertidos. Sectores del radicalismo, liderados por Facundo Manes y Martín Lousteau, se oponen a esta delegación de poder, a pesar de las excepciones que se han incluido para proteger a universidades, organismos judiciales y científicos.
La incertidumbre también rodea la reposición del impuesto a las Ganancias, una medida resistida por algunos sectores. El oficialismo busca su aprobación para aumentar la recaudación y financiar programas sociales, pero enfrenta la oposición de quienes argumentan que desincentiva la inversión y el trabajo.
La sesión especial se presenta como una prueba de fuego para el Gobierno y su capacidad de negociación. El resultado del debate definirá el futuro de la Ley de Bases y la Ley de Medidas Fiscales, con implicaciones significativas para la economía y la administración pública del país.




