El oficialismo logró revertir una situación compleja y obtener la mayoría necesaria para sostener el veto presidencial a la ley de financiamiento universitario, gracias a la fragmentación del voto opositor, especialmente en la UCR e Innovación Federal.
El apoyo del PRO, liderado por Mauricio Macri, fue clave, pero no habría sido suficiente sin el apoyo de algunos diputados de la UCR e Innovación Federal. Cinco diputados radicales, apodados «radicales con peluca» por la oposición, cambiaron su postura y votaron a favor del veto, a pesar de haber votado en contra de la ley en la sesión anterior.
El caso más llamativo fue el del misionero Martín Arjol, quien hizo un giro copernicano en su postura en menos de dos meses. Otros diputados radicales que apoyaron el veto fueron Mariano Campero, Martín Picat y José Federico Tournier, mientras que Pablo Cervi se abstuvo.
En Innovación Federal, cuatro diputados misioneros se abstuvieron, mientras que los tres salteños y el rionegrino Agustín Domingo mantuvieron su postura original y votaron en contra del veto.
Las gestiones de la Casa Rosada con gobernadores también fueron determinantes. El caso más notable fue el del gobernador de Chubut, Ignacio «Nacho» Torres, quien ordenó a sus dos diputados, Jorge «Loma» Ávila y Ana Clara Romero, que se ausentaran o votaran a favor del veto.
En Unión por la Patria, la ausencia de la catamarqueña Fernanda Ávila, posiblemente inducida por su gobernador Raúl Jalil, también fue crucial para el triunfo del oficialismo.




