El Gobierno argentino, mediante el Decreto 1112/2024, reformuló el Sistema de Defensa Nacional, actualizando las capacidades de las Fuerzas Armadas para enfrentar amenazas contemporáneas y proteger los intereses vitales del país.
El decreto deroga el Decreto 727/2006, que limitaba la intervención militar a agresiones externas de otros Estados, abriendo la posibilidad de actuar ante amenazas no tradicionales como terrorismo y ciberataques.
La nueva normativa amplía el concepto de amenaza, incluyendo acciones que pongan en riesgo los intereses nacionales, independientemente de si se materializan en un ataque directo. Se incorporan al ámbito de acción el ciberespacio, el espectro electromagnético y el espacio exterior, y se reconoce la amenaza proveniente de actores no estatales con capacidad transnacional.
El decreto promueve la cooperación entre las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad, especialmente en el control fronterizo, para combatir actividades ilícitas como el narcotráfico.
Se refuerza la importancia de las zonas de seguridad de fronteras, adaptándolas a las necesidades actuales, permitiendo a las Fuerzas Armadas complementar la vigilancia y control, especialmente en áreas críticas.
El nuevo ciclo de planeamiento prioriza la modernización de recursos, la interoperabilidad internacional, y el uso de tecnologías avanzadas como inteligencia artificial y sistemas no tripulados.
Si bien no se publica una lista detallada de las zonas de seguridad interior por motivos de seguridad, históricamente estas incluyen instalaciones militares e infraestructura crítica.




