La campaña arrocera de Corrientes comienza con un escenario de mayor cautela. La intención de siembra se ubica por debajo de las 90.000 hectáreas, frente a las cerca de 96.800 hectáreas que se proyectaban en otros ciclos, lo que representa un recorte cercano al 10%.
El arroz continuará siendo el principal cultivo de la provincia por superficie y uno de sus principales productos de exportación, pero la rentabilidad se convirtió en una de las principales preocupaciones del sector. La situación afecta especialmente a pequeños y medianos productores, algunos de los cuales ya evalúan abandonar la actividad o avanzar hacia otras alternativas.
A este escenario se suma la perspectiva climática. En las zonas arroceras tradicionales, los productores buscan concentrar la siembra en los lotes con mejores condiciones de eficiencia y drenaje, mientras intentan adelantar los trabajos ante la posibilidad de un período de lluvias intensas hacia noviembre y diciembre.
Buscan terminar la siembra en octubre
El calendario agronómico permite continuar con la siembra hasta noviembre e incluso diciembre. Sin embargo, el sector procura completar la mayor cantidad posible de trabajos durante octubre para evitar que eventuales excesos de lluvia dificulten el ingreso de maquinaria a los campos.
Así lo explicó Jorge Borsato, presidente de la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz (ACPA), en diálogo con República de Corrientes. “Todos estamos tratando de adelantar y terminar la siembra si es posible en octubre”, señaló, al advertir que si las lluvias se intensifican durante noviembre y diciembre podría resultar difícil continuar con las tareas.
El fenómeno de El Niño aparece como uno de los factores que condicionan la planificación. Para Corrientes, el escenario previsto contempla la posibilidad de precipitaciones abundantes que podrían generar anegamientos y complicar el trabajo de los equipos en los lotes.
El precio mejora, pero no alcanza
El escenario internacional ofrece una señal positiva para el sector: la menor superficie proyectada en distintas zonas productoras generó una recuperación gradual de las cotizaciones del arroz en los mercados del Mercosur. Sin embargo, esa mejora todavía no permite compensar los costos de producción en Corrientes.
Borsato sostuvo que el rinde de indiferencia se encuentra por encima del rendimiento promedio provincial y estimó que actualmente serían necesarios entre 9.500 y 10.000 kilos por hectárea para cubrir los costos.
La situación también se refleja en la cantidad de productores que continúan en actividad. Según el titular de ACPA, algunos ya decidieron abandonar el cultivo por la falta de competitividad.
“Hay productores que ya han decidido dejar la actividad”, afirmó Borsato, quien calificó el escenario como “crítico” y advirtió que el indicador de competitividad del arroz lleva “casi dos años en el rojo”.
Reclaman financiamiento para sostener la campaña
Otro de los problemas señalados por el sector es el acceso al crédito. La compra de semillas, fertilizantes, agroquímicos y combustible requiere un capital inicial importante, mientras que los productores enfrentan condiciones financieras que consideran poco adecuadas para las características del cultivo.
Desde el sector arrocero plantean recibir un tratamiento similar al otorgado a la ganadería mediante líneas de financiamiento con tasas subsidiadas. Borsato adelantó que los productores pedirán que el arroz pueda acceder a un esquema de esas características.
El ministro de Producción de Corrientes, Walter Chávez, confirmó que existen gestiones para ampliar las alternativas crediticias. Mencionó líneas del Banco de Corrientes y del Consejo Federal de Inversiones (CFI), además de programas específicos destinados a distintos sectores productivos.
El centro-sur concentra la producción
La producción arrocera se concentra principalmente en el centro-sur de Corrientes y sobre la costa del río Uruguay, con presencia destacada en los departamentos de Mercedes, Curuzú Cuatiá y Paso de los Libres. También existe un núcleo productivo en la zona de Itá Ibaté y sus alrededores.
En cambio, la zona occidental, sobre el río Paraná, concentra buena parte de los pequeños y medianos establecimientos. Allí se encuentran productores de Empedrado, San Lorenzo, Saladas, Bella Vista, Santa Lucía, Goya y Esquina, un entramado que tiene relevancia para el empleo rural y la economía de esos municipios.
El maíz aparece como alternativa
La pérdida de rentabilidad llevó a algunos productores a analizar otras opciones agrícolas. Entre ellas, el maíz comenzó a ganar espacio, particularmente entre quienes ya cuentan con experiencia y maquinaria para desarrollar el cultivo.
De todos modos, el cambio todavía es limitado. Mientras la intención de siembra de arroz se acerca a las 90.000 hectáreas, la superficie conjunta proyectada para otras alternativas como cereales y oleaginosas permanece por debajo de las 10.000 hectáreas.
Chávez reconoció que existen actividades productivas atravesando situaciones diferentes y señaló que algunos sectores buscan diversificar ante el nivel de costos. También apuntó al impacto de las importaciones y la competencia sobre la producción local.
Corrientes mantiene su peso exportador
Pese a la reducción de superficie y a la salida de algunos productores, el arroz conserva un papel central en la economía provincial. Según los datos citados del Instituto Provincial de Estadística y Ciencia de Datos (IPECD), Corrientes exportó durante 2025 por USD 336 millones, un 31,8% más que el año anterior.
Dentro de esa estructura, el arroz representó el 40,2% de las divisas generadas por las exportaciones provinciales, por delante del complejo de la madera y sus derivados, que explicó el 37,5%. Entre ambos sectores concentraron el 77,7% de las ventas externas de Corrientes.
Además, Corrientes aporta el 48,2% del arroz que exporta la Argentina, lo que mantiene a la provincia como principal proveedor nacional de este producto en los mercados internacionales.
En ese contexto, la nueva campaña comienza con una combinación de factores que obliga al sector a ajustar su estrategia: menos superficie, mayor presión climática, costos elevados, dificultades de financiamiento y una rentabilidad que todavía no alcanza para muchos productores.
Con información de Dora Alcaje para República de Corrientes.


