En una emocionante definición por penales, el arquero de la Selección argentina fue la figura clave al detener dos tiros desde los once metros, asegurando el avance de su equipo en la competencia. Tras el partido, el guardameta compartió sus impresiones sobre el duro enfrentamiento.
«Nos complicaron un montón, sabíamos que iba a ser uno de los rivales más difíciles de la copa», expresó. «Nos convirtieron al final y se nos hizo cuesta arriba».
El arquero también habló sobre la determinación y el espíritu del equipo. «Son momentos especiales. Yo les dije a los chicos que no estaba listo para irme a casa. Por más que seamos campeones del mundo y de América, queríamos seguir, hace 35 días estamos encerrados».
A pesar de las adversidades, incluyendo las condiciones del campo y un inconveniente con su calzado, el arquero mostró su profesionalismo. «No se podía controlar bien, el campo estaba mal y se me rompió el botín de vuelta», comentó.
Su dedicación y trabajo arduo fueron evidentes. «Yo trabajo por esto y me tiro 500 veces al piso, la gente se lo merece», afirmó con orgullo.
Finalmente, el arquero expresó su deseo de continuar mejorando. «Quiero seguir creciendo como arquero y como persona», concluyó.




