En un acto por el Día de la Resistencia Peronista, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezó un encendido discurso frente a la sede nacional del Partido Justicialista (PJ), acompañada por una multitud de militantes y dirigentes. El evento tuvo un marcado tono político ante el contexto judicial que enfrenta la ex mandataria, con la Corte Suprema próxima a resolver una causa que podría derivar en su detención e inhabilitación electoral.
Uno de los datos más destacados del acto fue la presencia en primera fila del gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien compartió espacio con la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, dejando de lado diferencias internas en un gesto de respaldo frente al posible avance judicial contra la figura central del kirchnerismo.
“Mientras caminan libres los que endeudaron al país, hicieron megacanjes, o se beneficiaron con negocios como las autopistas o el correo, estar presa es un certificado de dignidad”, expresó Cristina Kirchner, visiblemente crítica hacia la gestión del macrismo y los sectores que, según denunció, impulsan su persecución política. “Posiblemente algunos crean que pueden derrotarnos con esto, pero no me voy a rendir”, agregó.
La ex presidenta también se refirió al intento de asesinato que sufrió en septiembre de 2022, al trazar un paralelismo con los fusilamientos de militantes peronistas en 1956, a manos de la llamada Revolución Libertadora. “Soy una fusilada que vive”, afirmó, en alusión directa al libro Operación Masacre de Rodolfo Walsh.
En su discurso, Kirchner anticipó una crisis política y económica del actual gobierno y pidió a la militancia y a la dirigencia justicialista prepararse para construir una alternativa de poder. “Este modelo tiene fecha de vencimiento. Ya lo vimos con Martínez de Hoz y en los 90 con la Convertibilidad”, sostuvo. A su juicio, “el pueblo termina organizándose en defensa propia cuando los modelos fracasan”.
Reivindicó la estrategia electoral que llevó al peronismo a recuperar el poder en 2019 y remarcó la importancia de evitar personalismos a la hora de construir unidad: “La unidad no se logra si el primero siempre tiene que ser uno. Eso no sirve. Hay que tener desprendimiento”.
En varios pasajes, acusó a la Corte Suprema de actuar como “guardia pretoriana del poder económico” y advirtió que su eventual detención sería utilizada como ejemplo para amedrentar a otros dirigentes opositores. “Cuando uno lanza una candidatura y se desatan los demonios, queda claro que lo que quieren es nuestra cabeza en una pica”, lanzó.
Por último, Cristina cerró con una consigna: “Tal vez con otros nombres o con nuevas formas, pero el pueblo siempre regresa”.




