A semanas de las elecciones provinciales, la Junta Electoral de Corrientes ya tiene todo en marcha para un operativo que, según su presidente Gustavo Sánchez Mariño, combina complejidad logística y garantías plenas de transparencia.
Las 338 escuelas que funcionarán como centros de votación ya fueron inspeccionadas, y en breve arrancará la capacitación de casi 4.000 presidentes de mesa. “Son piezas centrales: sin ellos, la elección no se puede hacer”, remarcó el titular de la Junta.
Para el despliegue y repliegue de las urnas se contrató a la empresa Andreani, y se reforzó el sistema de carga de datos con 90 operadores, un 40% más que en la elección anterior. El objetivo: que el escrutinio definitivo esté listo alrededor de las 21.
La elección traerá un desafío extra: al menos 56 fuerzas políticas competirán en la provincia, lo que significa un cuarto oscuro cargado de boletas y un trabajo minucioso para las autoridades. La Junta ya revisó más de 500 expedientes y verificó la residencia de 4.000 candidatos para garantizar que cumplan los requisitos legales.
Sánchez Mariño subrayó que en Corrientes “no hay posibilidades de fraude” y destacó el comportamiento “políticamente muy culto” del electorado: “Nunca tuvimos incidentes como quema o robo de urnas, algo que sí pasó en otras provincias”.
Con un sistema de control cruzado, tecnología actualizada y la imparcialidad de los presidentes de mesa —designados sin afiliación política—, la Junta busca asegurar una jornada tranquila y participativa.




