miércoles, agosto 12, 2026
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Boca y River, con realidades similares

Que Boca y River no se quieren mutuamente, pero al mismo tiempo se necesitan, es una realidad. También lo es que el presente de ambos, desde hace ya un largo tiempo, resulta muy similar. Lejos quedaron aquellos tiempos en los que ocupaban las portadas de los principales diarios del mundo por motivos positivos y celebraciones deportivas.

Boca atraviesa una sequía de títulos que ya supera los tres años y lleva cuatro sin conquistar un torneo largo, es decir, uno que no se defina en un único partido. A eso se suma la eliminación en la fase de grupos de la Copa Libertadores, algo que no le ocurría desde hacía 32 años. El club también modificó su entrenador, una decisión que muchos consideran tardía y que debió haberse tomado en diciembre de 2025. Sin embargo, con Rodolfo Arruabarrena al frente desde hace apenas tres encuentros, el equipo todavía no muestra señales claras de mejoría. El próximo jueves se jugará buena parte de su temporada en la Copa Sudamericana, con el riesgo concreto de quedarse sin competencias internacionales en lo que resta del año.

River, en cambio, ni siquiera logró clasificarse a la próxima Copa Libertadores de este año. Tras la salida de Marcelo Gallardo, el entrenador más importante de su historia, cuyo segundo ciclo estuvo muy lejos de las expectativas, el club apostó por Eduardo Coudet. Sin embargo, a cinco meses de su llegada, el nuevo técnico todavía no consiguió modificar el panorama del Millonario. El equipo perdió una final insólita ante Belgrano y comenzó el segundo semestre con otro duro golpe: la eliminación frente a Aldosivi en la Copa Argentina.

Además, en el inicio de este semestre, River resolvió apartar a más de diez futbolistas por una decisión que, según trascendió, habría sido impulsada por la dirigencia. Entre los afectados aparecen jugadores de extensa trayectoria en el club y jóvenes promesas que no lograron consolidarse en el último tiempo. La medida generó malestar dentro del plantel y alimentó un clima de tensión en el vestuario, que atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos meses.

Lo cierto es que tanto River como Boca están lejos de atravesar un presente acorde con su historia y con las expectativas de sus hinchas. Mientras observan cómo otros equipos, con menor recorrido y peso histórico en el fútbol argentino, celebran títulos y protagonizan los principales éxitos deportivos, ambos parecen aferrarse más a la desgracia del rival que a logros propios.

Quedaron atrás los tiempos de las consagraciones y de las primeras planas nacionales e internacionales por conquistas futbolísticas. Hoy, Boca y River están lejos de ser aquellos equipos dominantes que marcaron una época, y el horizonte inmediato no ofrece señales claras de una transformación profunda.

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